Tenis

WTA: mucha belleza y poco tenis

Hace rato que se reclama un poco más de calidad al circuito femenino de tenis de la WTA. Las jugadoras actuales lejos están del nivel que alcanzaran las tenistas de otras épocas como Martina Navratilova, Steffi Graf, Cris Evert o Monica Seles. Por eso los auspiciantes y organizadores de los torneos femeninos tienen que recurrir a todo tipo de excéntricos recursos para no perder el interés de los seguidores.

Hace poco tiempo, en un gesto de igualdad entre sexos, los organizadores de los Grand slam decidieron igualar los montos de los premios que repartía cada torneo. Sin embargo, el circuito femenino en los últimos tiempos ha mermado su nivel debido a la irregularidad de sus jugadoras que no logran mantener un parejo rendimiento y que, generalmente, parecen dedicar más tiempo a su look que a su entrenamiento.

El retiro de Justin Henin parece haber sido la última muestra de una jugadora que se destacaba más por su juego que por su belleza física. En la actualidad, jugadoras como Maria Sharapova, Ana Ivanovic, Caroline Wozniacki, Dominika Cibulkova o Elena Dementieva se disputan los puestos de vanguardia del ranking femenino semana tras semana debido a que ninguna de ellas logra consolidar un regular nivel mantenido en el tiempo. Por eso, cuando aparecen jugadoras con un destacado talento, no tienen problemas para posicionarse en lo más alto del ranking y descender de posición solamente cuando deciden tomarse un descanso, como el caso de las hermanas Williams o la retirada Henin que con su muy pequeña humanidad y un poderoso revés a una mano logró consolidarse en la punta del ranking hasta que dijo basta.

Parece ser que todo comenzó con la bellísima Anna Kournikova quien sorprendió a los seguidores del tenis femenino por su belleza, pero que poco éxito tuvo dentro de los courts de tenis: en toda su carrera no logró ganar siquiera un título. Sin embargo su fama creció de manera exponencial hasta que prácticamente se olvidó que alguna vez había jugado al tenis. Pero después de la actual mujer de Enrique Iglesias aparecieron otras bellezas en las canchas que lejos de traer de nuevo la atención de los espectadores hacia el estilo de juego la desviaron aún más… hacia las pasarelas y las publicidades: el caso paradigmático es el de la ex-número 1 Maria Sharapova que decidió hacer una pausa en su carrera deportiva para dedicar tiempo al modelaje.

Todo ello en detrimento del nivel del circuito femenino. Es por eso que los organizadores de los torneos femeninos deben ingeniárselas para mantener vigente la atención del público para que los auspiciantes no dejen de invertir en estos eventos. En esta edición de Wimbledon, por ejemplo, se tomó la decisión de hacer jugar a las jugadoras más agraciadas por su belleza en las canchas centrales sin importar su ubicación en el ranking y por eso algunas jugadoras bien posicionadas se vieron marginadas a los courts secundarios. La mismísima Dinara Safina que ostenta la cima del ranking tuvo que jugar fuera de la cancha central dado que, como se suele decir en Londres, “es menos atractiva para ser una chica de poster”. En palabras del vocero del torneo Johnny Perkins: “El buen aspecto es un tema importante que se toma en cuenta a la hora de armar el programa”.

Parece ser que hasta que vuelva a aparecer una Gabriela Sabatini, una Arantxa Sanchez, una Conchita Martinez o una Martina Hingis el tenis femenino tendrá más de femenino que de tenis.

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    mucho culo, poco juego