Fútbol

Turquía deja fuera al dueño de casa sobre la hora

Todo parecía que terminaba empatado. El 1-1 que se registraba en el St. Jakob-Park de Basilea parecía inamovible, dejando las aspiraciones de ambos elencos totalmente abierta para el tercer partido. Pero apareció Arda Turan, una de las máximas esperanzas del fútbol turco y ahí, al filo del pitazo final estampó el 2-1 definitivo. De esa manera, los locales se despiden prematuramente de la competición, mientras que automáticamente este resultado clasificaba a Portugal a los cuartos de final.

El cotejo comenzó algo movido y complicado. El estado del campo de juego, merced a la copiosa lluvia que había caído sobre la ciudad helvética obligaba a que el balón se moviera por la zona aérea más de lo habitual. Dentro de un contexto de lucha y pocas ocasiones claras (más allá de un balón estrellado contra un poste accidentalmente por Arda), Suiza consiguió pasar al frente en el marcador. Un despeje desde el fondo fue justo a parar a los pies de Derdiyok, que se encontraba habilitado. El delantero suizo de ascendencia turca jugó el balón con sapiencia para Hakan Yakin (otro con ancestros otomanos), que puso el 1-0 con la meta vacía. Final del primer período, donde previamente los dueños de casa se habían perdido otra oportunidad claras en las botas de Yakin para ampliar el marcador.

El siguiente período comenzó con Turquía yendo al ataque, con más voluntad que fútbol pero yendo al fin. Fatih Terim dio ingreso al campo a Mehmet Topal para liberar un poco a Mehmet Aurelio de sus obligaciones defensivas y también puso a Semih Senturk, de buena campaña con el Fenerbahçe, en la delantera en lugar de Tumer y Karadeniz, que no tuvieron una buena labor. Justamente uno de los ingresados fue el encargado de lograr el empate entre la lluvia. Nihat lanzó un gran centro desde la izquierda y Semih estampó un frentazo que venció la resistencia de Benaglio.

Lo que vino en el partido fue la lucha de dos equipos totalmente brindados a tratar de conseguir una victoria. Los locales sabían que Portugal era un duro escollo en la última jornada, los otomanos querían tener que vencer a los checos y no depender de otros resultados. Y cuando parecía que todo se quedaba en casa, Volkan Demirel le negó el grito nuevamente a Yakin en un contraataque en donde la superioridad numérica en el avance de los suizos parecía que podía definir el partido. Pero fue de Turquía. Altintop manejó bien una contra con Tuncay (lo único que hizo bien en todo el cotejo) y Arda hizo el resto. Recortó a dos defensas y chutó a portería. Tuvo fortuna que el roce en un defensa hizo el balón imparable para Benaglio.

Así es como Turquía ahora definirá mano a mano con la República Checa el segundo clasificado de este grupo. En caso de empate, los de Bohemia serán quienes accederán a la próxima ronda, ya que han conseguido más unidades en las eliminatorias previas. Una decepcionante actuación la del equipo local, que en todo momento abusó de su tibieza y ni siquiera el hecho de jugar en casa les sirvió como aliciente.