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¿Que hacer ante una suspensión?

El pasado fin de semana sucedió algo inédito en la historia del futbol argentino: por primera vez se suspendía un superclásico por mal tiempo. La interrogante que surge es: ¿Cómo reprogramar un partido para que el paso del tiempo entre la suspensión y la reanudación no repercuta en el juego?

En el año 2006 un partido entre Boca y Gimnasia y Esgrima de La Plata se suspendió y volvió a jugarse meses después. Para cuando se reanudó el encuentro, el panorama de la tabla de posiciones había cambiado, los titulares ya eran otros y en Boca ya habían cambiado de entrenador (Basile por Lavolpe). Ese suceso nos pone en alerta que la suspensión de un partido no es solamente una simple postergación. Implica una serie de normas que hay que cumplir para que ninguno de los dos conjuntos salga beneficiado por la interrupción del juego y a la vez, no se perjudique al espectador privándolo de dicho espectáculo. ¿Es justo que se puedan realizar cambios en la alineación? ¿Qué hacer en caso de que un jugador que estaba disputando el encuentro se lesiona entre la suspensión y la reanudación? ¿Qué hay con los espectadores?

La única conclusión a la que es posible llegar es que es imposible mantener inalterados varios factores y es inviable que la reanudación se de en las mismas condiciones que en las que se comenzó a disputar el juego. Sin embargo, cabría pensar cuales serían las reglas a aplicar para que el paso del tiempo repercuta de la menor forma posible en el partido.

Imagen: elespectador