Fútbol

Plato del día: un derbi con morbo

Y así es la cuestión, ni más ni menos. Este es el derbi que muchos estaban esperando, el del afamado pasillo, el que ponga a rendir pleitesía al Fútbol Club Barcelona a los pies de su eterno rival, ese mismo Real Madrid que acaba de coronarse campeón del actual certámen de liga español. Por eso mismo, será recordado con el paso de los tiempos como el “derbi del pasillo” o, si así lo prefieren, el “derbi del morbo”.

Pocas veces un clásico de estas magnitudes ha sido tan poco interesante, tan irrelevante para el público común, ese que no lleva puesta la camiseta de ninguno de los dos equipos, el aficionado promedio que sólo tiene ganas de ver un partido de fútbol de esos que pocas veces se ven en la vida, un derbi en todo su esplendor. Pero sí lo está resaltando a cada instante la prensa española, sobre todo la madridista, que se regodea al ver como este Barça ya sin chances de nada, encima tiene que sufrir la humillación de su némesis.

El fútbol de hoy día ha generado una cultura de la victoria un tanto sofocante. Las alegrías ya no son solamente propias. La gran mayoría de las veces se gana por sí mismo, pero también se lo hace para enviarle un recado al rival de toda la vida. Ya pasó con el Fútbol Club Barcelona y aquella arenga de Eto’o y ahora con todas las chulerías que se han encargado de cometer los comandados por Schuster. “Así es el fútbol”, dirá más de uno, dando por aceptado y entendido que estos aspectos del folklore futbolísticos no sólo son moneda corriente, sino que además está bien que así suceda.

Pero lo cierto es que hoy se juega un partido de fútbol. Y, aunque ya no haya nada en juego, y aunque el pasillo de rigor puede que sea lo más destacado de la tarde, no deja de ser un derbi. ¿Qué hubiese sido mejor que llegara en otras condiciones este partido? De seguro que si. Pero no todos los días el Real Madrid se enfrenta al Barcelona y, por ende, nosotros estaremos prendados a lo que suceda en el Bernabéu. Porque un clásico nunca deja de ser un clásico.