Fútbol

Pero… ¿qué nos pasa?

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En estos días se dio a conocer en una encuesta, un interesante dato acerca de cuál es la elección de los españoles cuando llega el momento de optar entre el deporte (en este caso el fútbol), o la posibilidad de tener sexo. En este caso ni siquiera se trataba de la posibilidad de practicar un deporte o de participar de un partido de fútbol como forma de hacer algo de ejercicio. No; estamos hablando de ver un partido de fútbol, y… ha quedado demostrado que los españoles lo anteponen a cualquier otra cosa.

¿En dónde ha quedado y qué ha pasado con la pasión, el deseo, la líbido? ¿Será que se nos han ido apagando en estos tiempos modernos? Hay muchos críticos que habitualmente le achacan a la televisión muchos de los males que los seres humanos estamos viviendo en estos días como por ejemplo la violencia y otras cosas. Personalmente creo que no es así y que la cultura y sociedad humana se alimentan de los valores por otro lado y si somos de tal o cual manera, no es precisamente culpa de la TV.

Pero créanme que cuando aparecen los resultados de estas encuestas, me hago -con franqueza – la pregunta ¿qué nos esta pasando? ¿por qué un alto porcentaje de hombres prefieren ver un partido de fútbol frente a disfrutar de un momento de intimidad? En otros casos, la cosa es aún peor porque hasta sueñan con el fútbol y lo posicionan a la misma altura que una relación de pareja y el asunto puede terminar en un corte radical por parte de “ellas”. El asunto no es sólo patrimonio de los españoles, sino que lo es de todos los europeos. Por mencionar otros extremos, os comento que hay otros países en que la pasión deportiva y la simpatía por un club, llegan al punto tal de manifestarse con suma violencia entre los espectadores.

¿Qué dirían algunos poetas si se enteraran de estas encuestas? Aquellos que en sus letras han dejado plasmadas algunas poesías inolvidables como lo hizo Gustavo Adolfo Bécquer cuando escribía

“Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma el sol;
hoy la he visto.., la he visto y me ha mirado…
¡Hoy creo en Dios!”

No pretende ser un sermón en un blog de deportes, pero la esencia el deporte, -ya lo explicamos antes- y el deporte en sí mismo, puede ser un trampolín para una vida más saludable, puede ser además una sana diversión y para otros una manera de ganarse la vida. Pero nunca, – definitivamente nunca – debemos permitir que se interponga ni divida las relaciones de pareja.

Fuente: elpais.com | Imagen: as.com