Fútbol

Mundial de Brasil y los locutores deportivos

locutor deportivo

Ahora que acaba de terminar el Mundial de Brasil llega el análisis deportivo sobre la victoria nueva reina del fútbol Alemania. Muchos son los que piensan que este mundial ha sido un tanto decepcionante futbolísticamente hablando con récord de encuentros que han tenido que decidirse en el tiempo extra (tanto en prórroga como en penaltis) por la falta de capacidad de los adversarios para marcar un gol. Un Mundial que ha sido de los menos vibrantes de la historia del fútbol.

Por eso, hoy queremos hacer un pequeño homenaje a los que desde que este deporte mueve masas de aficionados, tienen la difícil tarea de retransmitir los partidos cuando estos carecen de emoción y juego bonito, los locutores deportivos.

Para empezar, sin los locutores deportivos las imágenes que vemos en los televisores no tendrían el mismo color. No importa si lo vemos en una pantalla de alta definición o si seguimos el partido a través de una pantalla gigante: todos somos conscientes de que sin un buen locutor deportivo, no es lo mismo.

¿Conocéis alguien que prefiera escuchar el partido por la radio mientras siguen el partido por tele sin volumen? Pues es una buena muestra de lo que señalamos más arriba. Es que hay pocas personas capaces de contar con vibración algo al mismo tiempo que emocionan el oyente. Por eso es tan importante la labor de los locutores de poner voz a las emociones, a las sensaciones.

Dejando a un lado lo anterior, los locutores deportivos, durante un partido al que le falte ritmo, tienen que ingeniárselas para llenar los “huecos” y darle un poco más de interés al partido. Tanto es así que dos locutores deportivos de una emisora australiana no midieron bien sus palabras, durante un encuentro en este Mundial 2014, y relacionaron el equipo de fútbol de Colombia con la cocaína. Empezaron diciendo que a los colombianos se les conoce por ser cafeteros y terminaron afirmando que cuando uno dice la palabra colombiano, le sigue la palabra cocaína. A primera vista, esto puede resultar inofensivo e, incluso, gracioso. No obstante, a Colombia le resultó fuera de lugar y envió una queja formal a la cadena para que rectifique y presente excusas por lo ocurrido.

Es comprensible que ciertas personas mayores llamen a los locutores deportivos “hablones”. Sin embargo,  a pesar de estar comentando un partido de fútbol, un buen locutor deportivo tiene sobre sus espaldas la responsabilidad de relatar el partido de tal forma que el mensaje que llegue a los oyentes sea interesante, divertido y relevante  cuidando siempre las formas para no herir sensibilidades ni en casa ni en otros países. Esta es una labor que requiere cierta concentración e mucha imparcialidad.