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La máquina humana

Cuando en el año 1987 apareció el atleta estadounidense Carl Lewis, todos quedamos asombrados con su potencia. Su historia venía, en realidad, gestándose desde años anteriores pero por problemas políticos (cuándo no) no pudo presentarse en las Olimpíadas de 1980 por el boicot que su país EEUU le realizó a esos juegos en Moscú, en plena guerra fría. De todas maneras, eso no impidió que en los próximos juegos de Los Ángeles en 1984, Lewis apareciera con todo su esplendor tras celebrados triunfos en el Campeonato del Mundo de Atletismo de 1983 en donde se destacó en varias disciplinas atléticas como el salto largo, los relevos de cuatro por cien y sobre todo en la competencia de los cien metros lisos o llanos.

Desde ese momento, su carrera deportiva lo posicionó como una gran estrella del deporte, cosechando desde el año 1984 hasta el año 1996 nueve medallas de oro en sus tres disciplinas predilectas y una de plata en los doscientos metros lisos. Junto con su compañero de equipo también estadounidense Leroy Burrell, se disputaron el récord de los cien metros, competencia que a todos nos inspira gran admiración por el gran esfuerzo humano que el atleta debe de desplegar, generando una gran tensión emocional sumada a intenso stress, ya que sólo cuentan con menos de 10 segundos para lograr la victoria. Es muy común que todos aquellos adeptos al deporte y los que no lo son, se detengan frente a los televisores en sus casas, en la calle y algunos con fortuna en sus trabajos, a mirar esta competencia y hasta a acompañar el ritmo de la carrera tensando los músculos, regulando la respiración o haciendo gestos desesperados en congruencia con el desgaste de los atletas…

Desde que se comenzó a cronometrar utilizando la medida de décimas (fue en el año 1926), los registros de los corredores han ido rompiendo los relojes como se dice vulgarmente. Cuando se logró vencer la barrera de los diez segundos en los cien metros, récord logrado por Jim Hines con nueve segundos nueve décimas en el año 1968, la condición humana de imponerse nuevas metas y de llegar a superarse a uno mismo, nos ha llevado a que en cada competencia los atletas se esmeren por mejorar los tiempos de sus antecesores.

Tratamiento aparte implica el caso del competidor Ben Johnson, que en 1987 logró excelentes marcas pero lamentablemente  fue descalificado al dar positivo en los controles de antidoping.

Los atletas estadounidenses son la mayoría de aqeullos atletas de todo el mundo que han reinado en esta prueba. No obstante, desde hace unos años, los competidores Jamaiquinos vienen pisando firme (a toda carrera). Tal es el caso de Usain Bolt que el pasado 1 de junio en la ciudad de Nueva York en el gran premio Reebok, paró los relojes en la marca de nueve segundos con setenta y dos décimas en la carrera de los cien metros, siguiendo los pasos de otro compatriota suyo que también había marcado récords anteriormente: me refiero a Asafa Powell. Seguramente en los próximos Juegos Olímpicos veremos a éste en las pistas intentando de mantener su nuevo récord y por sobre todo tratar de mejorarlo, porque así somos los seres humanos…, tenemos ese afán de seguir mejorando cada vez más.