Fútbol

La épica hizo aparición de la mano de Turquía

El fútbol siempre tiene reservadas para sí este tipo de cosas. Le encanta jugar con el destino y modificarlo de un plumazo en cuestión de minutos. ¿Quién hubiera dicho que ese encuentro que parecía una segura victoria checa terminaría siendo una milagrosa remontada turca? Seguramente nadie, pero así fue. Los otomanos no dejaron de intentarlo ni un segundo y terminaron consiguiendo su premio de la forma más inesperada. Pero, repetimos, así es el fútbol y ahora será Turquía la que se esté enfrentando ante Croacia en los cuartos de final. Si, aunque a falta de 15 minutos para que terminara el partido iba 2-0 abajo.

El encuentro comenzó con los checos como dominadores del balón y del juego posicional. Plasil y Sionko molestaban por sus bandas, Jankulovski colaboraba con ellos y el gigantón Koller era la referencia ineludible en la vanguardia de los de Bruckner. Con ese guión, precisamente, llegó el primer gol del partido. Centro perfecto desde la banda derecha y el 9 de los más de 2 metros cabeceó en forma perfecta el envío de Grygera. Mientras tanto, los turcos no daban señales de vida y regalaban un período de juego.

Ya en la segunda mitad, los de Fatih Terim mejoraron algo con el ingreso de Sabri Sarioglu, quien permitió que Hamit Altintop se liberara un poco más por la derecha. Aún así, los turcos dominaban la posesión del balón pero no lograban lastimar en forma alguna. Y así se fueron sucediendo los contragolpes checos. Primero avisó Koller y luego concretó Plasil. 2-0 y parecía que el partido se terminaba. Hasta que, faltando 15 minutos, Arda Turan logró devolver a los otomanos a la vida. Faltaba tiempo todavía y todos hemos sido testigos del amor propio y la entrega que los del Bósforo ponen sobre el verde césped.

Y así llegamos al terreno de lo inesperado. Petr Cech, quien había estado infalible en toda la Euro, se mandó una cantada digna de un principiante. Y ahí estaba, como mandan los manuales, Nihat en el momento justo y el sitio indicado para decretar el empate. Si, estaba a punto de definirse una eliminatoria de grupos a través del punto fatídico. Pero nuevamente Nihat se puso el traje de héroe. Un mal achique de la defensa checa le permitió a tan sólo un minuto del final al delantero del Villarreal ponerse cara a cara con Cech y no se lo pensó un segundo: el ariete del “Submarino amarillo” la colocó en la escuadra con alma y vida. El milagro estaba concretado.

Por si alguna emoción le faltaba a este partido histórico fue la roja al portero turco Volkan Demirel. El buen guardameta otomano cometió una tontería faltando tres minutos y con todos los cambios realizados, lo que obligó al incansable Tuncay Sanli a calzarse los guantes. Tuvo fortuna de que no le chutaron a portería en todo el momento que le tocó custodiar puerta. Podría haber significado que un jugador de campo tendría que ocupar la portería en una tanda de penaltis. Es lo único que le hubiese faltado a un partido emocionante como pocos hemos podido ver.