Fútbol

El ballet ruso se impuso al autobús escocés

Uefa

Y finalmente fue justicia. Ese primer tiempo que había finalizado en cero hacía prever lo peor. ¿Cuántas veces hemos visto a un equipo que no ha parado de atacar sucumbir contra otro que apenas ha cruzado la mitad del campo? Por fortuna, el fútbol fue el vencedor de esta intensa final de Copa de la UEFA disputada en el City of Manchester. El Zenit, el equipo revelación de Europa, el que competencia por competencia mejor fútbol demostró a lo largo del continente, logró imponerse en un partido cerradísimo, digno de una verdadera instancia definitiva como lo fue la del día de ayer.

El partido comenzó como todos lo esperaban. Nueve jugadores por delante del portero escocés Neil Alexander y las líneas medias y ofensivas del Zenit tocando y triangulando, en busca de poder desentrañar ese verdadero rompecabezas en forma de piernas que Walter Smith había dispuesto no sólo para esta final sino para toda la competición. Por más que el talentoso Arshavin, el luchador Tekke o el rápido Fayzulin combinaban buscando sus oportunidades, el primer tiempo se diluyó sin prácticamente nada que decir. Es que a duras penas si el Rangers había cruzado la mitad del campo en un par de ocasiones.

La sensación estaba clarísima: el primero que marcara un gol sería el campeón. Era de esos partidos de “hace el gol y gana”. El Rangers fue un poco menos tacaño en esa segunda mitad, pero tampoco se crean que tanto. Sin perder el órden ni un momento, los pupilos de Smith fueron arrimándose a la portería del seguro Malafeev. Pero el gol llegó para el único que buscó el partido de verdad, el único que tuvo ganas de triunfar durante los 90 minutos.

Una buena jugada ofensiva, que comienza con un corte de Anyukov y una cesión del turco Tekke, terminó con un pase magistral entre líneas del geniecillo Arshavin, que Denisov mandó a las mallas ingresando desde atrás. Al Rangers no le quedaría otra que ir por el empate y, por eso mismo, Smith arriesgó y sacó al campo varios hombres de ataque. Pero era demasiado tarde.

Ya sobre los minutos finales del partido, el Zenit culminó una exquisita triangulación, con Tekke ejecutando el pase de la muerte y Zyrianov culminando la faena a puerta vacía. Era el final de la historia y el los rusos de San Petersburgo se consagraban campeones de una competición continental por primera vez. Y era justicia pura. Hubiese sido una injusticia no sólo para el Zenit sino para el fútbol todo que un equipo tan rácano como el Rangers hubiese logrado imponerse en esta competición.

Imagen: Clarín