Fútbol

España golea a Tahití en un simulacro de partido de fútbol (10-0)

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España goleó a Tahití (10-0) en su segundo partido de la Copa Confederaciones Brasil 2013 disputado en el mítico estadio Maracaná. Tras la exhibición de juego ante Uruguay, Vicente Del Bosque realizó diez cambios en el equipo para mantener a todos los futbolistas integrados en esta competición.

Al enfrentamiento entre españoles y tahitianos no se le puede llamar partido de fútbol. La diferencia entre ambos conjuntos es abismal y resulta impropio de una competición de este tipo el que puedan tener lugar estos encuentros. Si Tahití es la mejor selección de Oceanía debe hacer reflexionar a los dirigentes del fútbol acerca de si es conveniente que jueguen partidos oficiales con potencias del nivel de España.

Lluvia de goles

Los goles fueron cayendo del lado español casi sin esfuerzo. Perecía que el objetivo fuera ganar sin apabullar. Tan sólo Fernando Torres demostró un ansia fuera de lo normal por engordar sus estadísticas personales en un partido que no valía ni para eso. El madrileño marcó cuatro goles, falló un penalti, y careció de generosidad hacia sus compañeros en muchas jugadas. Todo lo contrario que Villa, que marcó tres goles y asistió en muchas ocasiones. Silva (2) y Mata completaron la decena.

El público, que llenaba el estadio, tomó partido, como no podía ser de otra forma, por el equipo más débil, y jaleó los intentos de Tahití por llegar al área española. Daba igual. Los tahitianos andan tan sobrados de ánimo como faltos de calidad.

El domingo, Nigeria

El domingo España se jugará el primer puesto en su partido ante Nigeria, que en la segunda jornada perdió ante Uruguay (2-1). A España le basta sumar un punto. Del Bosque volverá a realizar cambios en busca de repartir minutos y responsabilidades para llegar a las semifinales, que es cuando verdaderamente comienza esta competición, en óptimas condiciones. Italia y Brasil, con casi total seguridad, serán entonces los equipos a los que habrá que ganar si se quiere volver a jugar en Río de Janeiro y lograr la copa que falta en las vitrinas españolas.