Fútbol

El Zenit golea al Bayern y se mete en la final

Impresionante actuación de un equipo al que posiblemente estemos en condiciones de otorgarle el título anticipado de “revelación futbolística europea de la temporda”. El Zenit de San Petersburgo se olvidó de que enfrente estaba todo un Bayern Munich, el hueso más duro de roer de la competición, y le dio una lección de braveza, tratado colectivo del balón y del más puro y duro fútbol ofensivo. Porque lo de los rusos hoy se acercó a la perfección. ¿Qué equipo de la Champions le hubiese dado semejante baile a uno de los conjuntos más férreos clubes que se pueden encontrar en Europa?

El Zenit la tuvo clara desde el primer minuto. Pretender defender el gol de visitante obtenido en la ida sería un error garrafal. Por esto mismo es que se dedicó a cimentar su victoria con lo que más sabe hacer: posicionamiento efectivo de sus jugadores del centro del campo, desbordes, llegadas por ambos lados, solidaridad colectiva y talento individual en figuras como Alejandro “Chori” Domínguez, quien hizo olvidar a Arshavin sin problemas, el corpulento Pogrebnyak o el correoso Fayzulin, amén del mandato del ucraniano Tymoschuk en el centro del campo.

El Bayern naufragó y demostró que lo que había sucedido ante el Getafe había sido poco más que un golpe de suerte. Cuenta con un entrenador rácano, que sólo apuesta a un fútbol arrollador pero sin trato de balón, que hace una mala gestión de sus figuras y niega la posibilidad de la explosión de su talento. Y todo esto se notó mucho más frente a un Zenit dispuesto a desnudar todas sus carencias. Toni estuvo fallón, Kahn demostró a las claras el por qué de su pronto retiro, Klose no habla el mismo idioma futbolístico que el resto de sus compañeros y, para colmo de males, el geniecillo Ribery fue incapaz de frotar su lámpara.

Un enorme Zenit de San Petersburgo se mete en las finales. Y lo hizo por la puerta grande, metiéndole ni más ni menos que cuatrol goles a un grande europeo. Se lo tiene más que merecido por el gran fútbol que ha desplegado a lo largo de la competición. Enfrente estará su antítesis, un Glasgow Rangers que hace culto excesivo a las limitaciones y al cerrojo defensivo. El mago Arshavin tendrá que hacer uso de sus habilidades de prestidigitador para abrir tamaño entrevero defensivo que plantarán los escoceses.