Fútbol

El Real Madrid ve Riazor y llora

No queda otra mejor manera de definir lo que le sucede al Real Madrid que como lo ejemplifica dicho título. La relación que tiene la entidad merengue con el estadio de Riazor es ya casi nefasta, podría decirse.

Hace falta que los jugadores vestidos de blanco pisen el césped del campo coruñés para que el desenlace sea, como siempre, casi el mismo. Ya son 18 años los que lleva el Madrid sin vencer en el inexpugnable territorio gallego. Y ayer no fue la excepción. Mientras Calderón y Mijatovic se encuentran más pendientes de cerrar la plantilla, negociar por Robinho e intentar alguna adquisición de última hora, la plantilla máxima del club caía derrotada sin atenuantes ante el Deportivo La Coruña. Otra vez más, casi como de costumbre en ese estadio, que constituye la madre del “pánico escénico” para los de Chamartín.

A decir verdad, el comienzo de temporada no fue el esperado para el Real Madrid y esto va mucho más allá de los resultados. Schuster optó por un equipo en donde Diarrá sea el protagonista casi exclusivo del mediocampo, haciéndose dueño de la zona medular, pero tal vez sin la compañía necesaria para que le llegue alimentación futbolística a la faz ofensiva, integrada por Guti, Raúl, Ruud Van Nistelrooy, Robben -acaso el mejor de su equipo- e Higuaín. Por su parte, el Depor se mostraba como un equipo de garantías, con Lopo y Zé Castro en la retaguardia, muchos jóvenes integrando la alineación y Aranzubia en la portería.

Así, el Depor, sin ser intensamente superior a su rival, se encargó de lastimar al Madrid en ocasiones puntuales y valiéndose de una de las principales falencias del equipo blanco: los balones detenidos. En dos jugadas prácticamente calcadas, tanto Riki como Lopo supieron sacar provecho y definir el partido. De nada terminó sirviendo ese solitario gol de Van Nistelrooy. El Real Madrid, que pagó carísimos sus errores defensivos (con flojas respuestas del que nunca falla, Iker Casillas) veía como el cotejo se le iba de sus manos.

Luego Schuster intentó dar vuelta el partido, dando ingreso a De La Red y Drenthe, pero lo cierto es que ya era demasiado tarde. Con muchas preocupaciones en la parte ofensiva, con tan sólo Van der Vaart fichado, con la certera posibilidad de la marcha de Robinho a cuestas y con mermas en la zona ofesnvia, el comienzo de temporada ha dejado al Real Madrid mal parado. Al menos de momento. No le bastó al conjunto merengue haber hecho una pésima gestión de pretemporada (donde, dicen, se ganan buena parte de los campeonatos), sino que además comenzó con derrota también en la faz futbolística. Tiempo para cambiar sobra. Será cuestión de aguardar el próximo partido.