Fútbol

El Real Madrid golea a un Sporting de terror

Después de los seis goles que había recibido el Sporting de Gijón en su propio Molinón contra el Fútbol Club Barcelona, seguramente los de Preciado no se esperaban algo peor. Doce goles en contra en las primeras tres jornadas parecía algo difícil de igual. Pero, al terminar el partido en el Bernabéu, se encontraron con panorama desolador: los doce se había convertido en diecinueve y los seis del otro día ahora habían aumentado una cifra más. Gran parte de la culpa de esto la tuvo Rafa Van der Vaart, el único fichaje del Real Madrid esta temporada y la figura excluyente de este encuentro.

El Real Madrid de entrada comenzó a lubricar un partido casi perfecto. Van der Vaart se lucía con dos golazos iniciales (el segundo, de tacón, para el anuario) e Higuaín aumentaba la cuenta. El Madrid era una maquinaria imparable contra un rival que no encontraba respuestas por ninguna parte. De La Red se hacía fuerte en el medio y hacía jugar a su equipo, Van der Vaart se lucía en tres cuartos de campo, mientras que Robben y Raúl preocupaban constantemente. Los asturianos no sabían como detener a un equipo enchufadísimo.

A este Real Madrid no le faltó hambre y poder de aniquilación contra un Sporting timorato y regalado en todas sus líneas. Así como contra el BATE Borisov, los de Schuster regularon, en el día de ayer no se guardaron absolutamente nada. Salieron en el segundo tiempo a quemar las naves y terminaron humillando a un rival que sólo pudo acortar distancias por intermedio de Mateo, como para salvar el honor ya vilipendiado. Primero Van der Vaart anotaba su hat-trick personal, Robben (de gran partido, nuevamente) ponía el quinto. Y la definición quedaba reservada para el eterno mimado de la casa.

Porque si el partido de ayer fue algo completo por eso de las “tres G” (ganar, gustar, golear), también hubo tiempo para una reconociliación: Raúl, quien no viene siendo muy bien tratado por el público en general, tuvo en sus botas el sexto y séptimo gol, como para maquillar el resultado y hacer que se reencuentre con su afición. Es que el de ayer era un partido ideal para eso. Sin desmerecer al eterno 7 blanco, supo aprovechar ante un rival terrorífico sus oportunidades, no sólo anotando, sino implicándose en la construcción del juego de su equipo. Como para ir ganando enteros en un futuro que ya no lo tiene tan claro como en el pasado reciente.