Fútbol

El penalti de la polémica

Caso extraño el que ocurrió en Brasil. Todos sabemos lo afectos a las “paradinhas” (esos amagues que se hacen antes de ejecutar un penalti) que son los jugadores brasileños. Hasta tal punto que siempre se las ingenian para generar nuevas maneras de engañar a los porteros a la hora de lanzar la pena máxima. Además de tener la sangre fría, tienen el corazón lo suficientemente caliente como para intentar una jugarreta extraña para conseguir el gol. Pero lo del jugador del Atlético Paranaense Alan Bahía sí que fue bastante peculiar.

Trascurría el primer cuarto de hora del segundo período y el equipo local caía derrotado 1 a 0 frente al Palmeiras, hasta que árbitro pitó un penalti por mano de un defensor visitante. El encargado de lanzar la pena máxima fue el citado Alan Bahía, quien no dudó en emplear dicha frenada en la jugada. El veterano portero Marcos, aquel que militara en el Parma y la selección brasileña, se “comió” el amago y fue hacia un poste. Obviamente, Bahía no tuvo más que soplar el balón para que entrara, con toda la meta desguarnecida.

El reglamento establece que el jugador no puede frenar para luego continuar la carrera, significando el amague. Pero… ¿Cómo interpretar este movimiento? Lo cierto es que esto ya entra en un territorio escabroso y de definiciones un tanto poco precisas. Lo cierto es que el árbitro convalidó el gol y, tal vez, esté permitiendo una nueva manera de ejecutar las penas máximas.

Pero, hay que decirlo, esta no es la primera vez que podemos ver una manera “peculiar” de ejecutar un tiro de penalidad desde los once metros. ¿Se acuerdan cuándo Henry y Pires en el Arsenal intentaron hacer una jugada previa con un toque pero fallaron porque no coordinaron?. Bueno, el Ajax de Cruyff ya lo había intentado antes. Y con éxito.