Fútbol

El Hoffenheim, la gran sorpresa de la Bundesliga

No solamente en Inglaterra hay un recién ascendido -y debutante- que está maravillando a todos. El Hull City, ese sorprendente equipo que se acaba de trepar a la punta tras vencer al WBA por 0-3, a la espera de lo que hagan mañana Chelsea y Liverpool, no está solo en esto de dejar boquiabiertos a los incrédulos y despitados que no tenían noción de sus nombres. Un modesto -pero no tanto, ya os contaremos- conjunto teutón llamado Hoffenheim también se encuentra en una situación similar, convirtiéndose en la sensación absoluta del arranque de la Bundesliga.

Lo del Hoffenheim ya viene siendo una carrera meteórica. Adquirido en el año 1999 por el multimillonario alemán Diezmar Hopp, el equipo ha venido trayendo un rumbo ascendente que de ser un club de cuarta división pasó a las mieles de la elite en tan sólo un puñado de años. Y no se puede quejar: su comienzo en la Bundesliga está siendo magnífico. Tal es así que mañana juega frente al Hamburgo, segundo el torneo, con muchas posibilidades de tomar el liderazgo si logra imponerse frente a su rival.

Las bases de este auténtico intruso en los puestos de vanguardia vienen de varios sectores. Por empezar, el entrenador, Ralf Rangnick, mentor de su ascenso de su segunda a la Bundesliga, y otrora mister del Schalke 04, entre otros, ha sabido sacar buen partido de los elementos que tiene. Pero su pareja de ataque, la dupla compuesta por las “torres” que son el senegalés Demba Ba y el bosnio Vedad Ivisevic son, tal vez junto al brasileño Carlos Eduardo (foto) los puntos clave del equipo. Entre ambos goleadores llevan 14 tantos anotados, siendo la dupla de ataque más goleadora de toda Europa.

Así es como de la mano de un buen aporte económico, pero sin tener demasiadas figuras en su plantilla (muchos de los que están ahora son los mismos que ascendieron en la pasada campaña) este sorpresivo Hoffenheim se está robando las miradas de todos en suelo alemán. Habrá que ver si se trata tan sólo de un espejismo o de algo que va bien encaminado. De momento, sus aficionados, que gozan ahora de un estadio remozado y mucho más acorde a la primera división teutona que su vieja cancha de 5.000 espectadores, no pueden parar de frotarse los ojos para saber si es verdad lo que están viviendo.