Fútbol

El gran fiasco de Sudáfrica 2010: Lionel Messi

Terminó el Mundial. Más allá de los rendimientos de cada selección, quedó demostrado que se trata de un certamen especial, que jugar en un conjunto nacional no es lo mismo que jugar en un club y que los candidatos a ser los mejores (tanto equipos como jugadores) generalmente no se condicen con quienes finalmente terminan sorprendiéndonos en los Mundiales. El caso paradigmático, el de Lionel Messi.

En 2009 lo ganó todo: Liga española, Champions League, Mundial de Clubes y hasta el balón de oro. En Sudáfrica 2010 ni siquiera anotó un gol. Héroe del Barcelona y con varias adeudas en la selección argentina, la Pulga no hizo más que acrecentar su deuda con el público de su país y con su selección.

De los 5 partidos que jugó Argentina en Sudáfrica, disputó todos de forma íntegra (Maradona ni siquiera amagó a suplirlo en el partido contra Grecia en el que la suerte ya estaba echada). En esos más de 450 minutos no marcó un solo gol. Y eso que estamos hablando de un jugador que logró la friolera de 34 goles en la pasada Liga española. Perdió balones, no logró terminar jugadas y, sobre todo, no fue desequilibrante ni generó peligro explicito a sus rivales.

En otras palabras, en Sudáfrica 2010 la presencia de Messi solamente no pasó desapercibida gracias a sus desaciertos. Al igual que Kaka, Rooney, Ribery, Cannavaro y Cristiano Ronaldo fue uno de los grandes antagonistas del Mundial: jugadores de los que se esperaba mucho y que dieron poco, prácticamente nada.

Habrá que replantearse entonces porqué este tipo de jugadores llegan a ser ídolos de sus respectivos países cuando sus actuaciones más destacadas las logran en sus clubes y no con los colores de su bandera.

Imagen: el confidencial