Fútbol

El Chelsea apela al heroísmo y va camino a Moscú

No se reservaron nada. Estuvieron totalmente a la altura de las circunstancias. Nos obsequiaron un partido digno de una semifinal de una competición de esta índole. Todas afirmaciones que son totalmente ciertas si se está hablando del partido que disputaron ayer el Chelsea y el Liverpool, los “blues” de Londres y los “reds” de Liverpool.

Los únicos dos que todavía tenían que verse las caras para determinar quien acompañaría al Manchester United en la finalísima de Moscú.

El partido comenzó con alto voltaje. El Chelsea salió totalmente decidido a demostrar que ese desafortunado gol de Riise en Anfield Road pudo haber sido una casualidad, pero ellos no se meterían en una final por méritos ajenos sino por propios. Y así fue como ese mastodonte con instinto criminal que es Didier Drogba sacó petróleo de un rebote que Reina dejó a merced, después de un buen remate de Kalou. El 1-0 dejaba a los londinenses con una mejor imagen y, por supuesto, en la final de Moscú.

Pero qué le van a venir a hablar de amor propio a este Liverpool… Si hay un equipo que sabe obtener una dosis extra de tezón, esfuerzo y coraje en este tipo de circunstancia ese es el de Rafa Benítez. Fue y fue, como supo, como pudo y por fin lo logró. El “Niño” Fernando Torres consiguió rematar a portería una buena escalada de Benayoun y todo iba a la prórroga. La que no quería el Chelsea, porque, como buen conocedor de lo que es el Liverpool, le traía malos recuerdos de situaciones pasadas.

Pero el final fue pura emotividad. El gol anulado a Essien, la conversión de Lampard y la emoción en el festejo, la estampa salvaje de Drogba y el descuento in extremis de Babel, el temor por el empate y el desahogo en el final. El Chelsea está por primera vez en una final de Champions League. ¿Enfrente? El Manchester United, el equipo de ese señor que estuvo en las gradas viendo a su próximo rival, el mismo que le disputa palmo a palmo la resolución de la Premier League. El 21 de mayo en la gélida Moscú conoceremos la verdad absoluta.