Fútbol

De la mano de Messi, el Barça gana en Ucrania

Todo parecía que se terminaba. El reloj marcaba inclemente el minuto 87 de partido y nada indicaba que la historia fuera a cambiar de manos. El local, el Shakhtar Donetsk ucraniano, se estaba imponiendo con aquel gol que el brasileño Ilsinho había conseguido en las postrimerías del primer acto.

Pero no contaban con la astucia de un pequeño gran genio, de un chaval que maneja a la perfección el arte de lo imprevisto y que siempre tiene un as bajo la manga para resolver partidos inesperados. Desde aquel minuto 87, en donde el Barça todavía estaba abajo, al final del partido, el marcador ya se había alterado dos veces, aunque parecía inamovible. La culpa la tuvo él, ese endiablado futbolista llamado Lionel Messi.

No había sido nada sencillo el partido para el Fútbol Club Barcelona hasta la aparición de Lionel. El rocoso equipo ucraniano, basado en una fuerte presencia brasileña, jugadores del resto de Europa del este y nombres locales, logró maniatar la zona creativa blaugrana de una forma bastante efectiva. Así, los que tenían que ejercer la salida siempre se encontraban en zona de riesgo o teniendo que jugar forzado y sin la claridad que pretende Guardiola para el fútbol de su equipo. Hasta tal punto se habían complicado las acciones que el primer período terminó con el marcador favorable a los locales. Ilsinho se aprovechó de un error compartido entre Piqué y Puyol para batir a Valdés.

El segundo período tuvo a un Barça bastante más claro en su juego pero también más desesperado por llegar al gol. Falló Eto’o, falló Henry y la respuesta estaba en el banquillo. Messi y Bojan terminaron siendo los revulsivos que el equipo necesitaba entre tanta maraña de piernas dispuesta a evitar el gol. Entre ambos se encargaron de revertir la historia en un puñado de minutos. Todo lo que el equipo culé no había logrado hacer en prácticamente casi 90 minutos.

Primero Bojan se encargó de enviar un centro al área que Pyatov (había estado muy seguro en toda la noche) rechazó defectuosamente a los pies del argentino, que solo tuvo que empujarla con la portería a su merced. Las protestas del equipo ucraniano se hicieron notar, porque entendían que el Barça no devolvió el balón en una jugada confusa. Pero luego el mismo Messi se encargó de rubricar su genialidad. Un excelente pase entre línea, con buena lectura de Krkic incluida dejando correr la pelota, terminó en los pies de Lio, que definió con maestría. Corría el minuto 93. Seis minutos atrás, ese resultado parecía impensado. Así, el Barça ya está con un pie en los octavos, a pesar que todavía falten cuatro encuentros por disputarse.