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Ciencia y deporte

Han sido muchísimas las películas que hemos visto acerca de las llamadas artes marciales. Basta con mencionar aquellas del ya desaparecido Bruce Lee, pasando por Kung fu, todas las de Karate Kid y más cerca en el tiempo, Kill Bill. Todas ellas llenas de imágenes de gran destreza, dedicación y sabiduría que era impartida siempre por alguien de más experiencia que con mucha paciencia, enseñaba más que una forma de lucha, una filosofía de vida.

Quién puede olvidar aquella escena cuando Daniel Larusso recurre al Sr. Miyagi en busca de conocimiento para aprender a pelear y así defenderse del pretendiente de la chica que a él le gusta.

Pero se encuentra con que el camino para adquirir tales destrezas es otro un poco distinto al que esperaba y termina encerando y puliendo un montón de autos clásicos que por cierto estaban muy bonitos. Al final todo cuadra y cuando Larusso deja de perseguir su sed de pelea y de venganza, se transforma en un competidor formidable de técnica y de espíritu.

Todo eso está muy lejos de las hazañas o de los luchadores que se elevan por el aire, desarrollan una espectacular velocidad y resistencia, vale decir, las imágenes que nos transmiten los films, que al fin y al cabo, hay que tomarlos como lo que son: una película, una ficción.

La realidad es que las artes marciales eran, son y serán disciplinas deportivas, filosóficas además de un modo de vida. Para analizar, desmitificar y valorar todas las artes marciales, es que National Geogragphic ha puesto en pantalla, la “Semana de las artes marciales“, donde un equipo de expertos científicos trabaja coordinado con los más grandes campeones en las diferentes disciplinas, para tratar de determinar y descubrir en forma científica cual de ellas se destaca y logra con su técnica y efectividad quedar por encima de las demás.

Las diferentes disciplinas son sometidas a tests y tabulaciones de lo más diversas.