Ciclismo

Armstrong reconoce que se dopó

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Se acabó el culebrón. Lance Armstrong, ganador de 7 tours y uno de los ciclistas más relevantes del siglo XXI, también hizo trampa. Lo ha reconocido en un programa de la televisión norteamericana y ha pedido perdón. Se cae otro mito en un deporte necesitado de medidas radicales para que la limpieza en la competición sea la norma.

Doparse, parte del trabajo

“La actitud de ganarlo todo la tomé primero ante el cáncer y la transporté al ciclismoY eso es malo, quise perpetuar la historia. Ganar era importante y aún me gusta, pero ahora veo el triunfo de otra manera. Doparse era parte del trabajo, así es como yo lo veía”.

Ferrari, en el centro de la trama

“El deseo de ganar a toda costa, el nivel al que llegó es un problema. La arrogancia y ser desafiante me perdieron”, reconoció. “Hay personas en esta historia que eran buenas personas, no son monstruos, no son malvados y no son malos. Ferrari es un hombre inteligente, aún lo pienso”, valoró Armstrong al referirse al doctor italiano Michele Ferrari, su gran colaborador.

Manchado de por vida

“Veo el enojo de la gente, está ahí, y esta gente que creyó en mí, no sólo creyó en mí sino en lo que yo era. Tienen todo el derecho de sentirse traicionados y es mi culpa, pasaré el resto de mi vida tratando de enmendarme y disculparme para que la gente vuelva a confiar en mí”, agregó.

Acaba en 2005

“No tenía miedo de que me descubrieran. La última vez que me dopé fue en 2005. No me dopé en 2009 ni en 2010″. Armstrong estuvo retirado hasta 2009. Tras volver a competir, según su testimonio, corrió limpio.