Fútbol

Argentina revalida la medalla dorada

No se presentaba como sencillo, ni mucho menos, para la Argentina el hecho de tener que revalidar su título de campeón olímpico en fútbol luego de aquella conquista en Atenas 2004. A pesar del favoritismo con el que los albicelestes llegaban a los Juegos de Beijing, algunos obstáculos podían llegar a complicar la obtención del oro.

Y así fueron llegando los rivales y los partidos. Cayeron Costa de Marfil, Australia, Serbia, luego Holanda y nada menos que Brasil, que se quedó con las ganas una vez más de tener el título que le falta. Pero faltaba la final. Del otro lado estaba Nigeria, un complicado equipo que había arribado como la gran sorpresa a este último partido. Con lucha, sacrificio y espíritu, Argentina tuvo que emplearse al máximo. Pero lo logró. Fue un 1-0 que grafica a la perfección lo que le costó a los de Batista para doblegar a las valientes “águilas”.

El partido comenzó algo lento, impreciso y complicado. El calor del mediodía de Beijing complicaba aún más las cosas. El juego se hacía tranquilo, aletargado y con mucho movimiento de balón. Argentina buscaba controlar la pelota, hacerla circular y buscar el momento exacto para lastimar a un férreo y trabajoso equipo nigeriano, que tampoco está excento de habilidad y control. El empate era justo para ese entonces, a pesar de que Argentina logró dominar algunas fases del encuentro, aunque sin profundidad en los metros finales.

Pero todo cambió en el comienzo del segundo tiempo. Y fue ni más ni menos que la acción que determinaría el resultado final del encuentro. Una conexión certera entre Messi y Di María hizo que el partido tuviera su única anotación. La definición del zurdo jugador del Benfica fue realmente para ponerla en un cuadro: un sutil toque por encima del cuerpo del portero nigeriano, que sólo tuvo que ver como el balón ingresaba. Después del gol, Argentina quiso dominar por intermedio del contraataque, pero falló las oportunidades de las que dispuso. Sin embargo, el buen equipo nigeriano no pudo lograr peligro real como para igualar el cotejo y llevarlo a la prórroga.

Final del partido y consagración argentina. Una vez más, el equipo albiceleste estaba llevándose la medalla dorada, tal cual lo hizo en Atenas 2004. Con un equipo sólido, con muchos jugadores habituales en la selección mayor y con algunos gratos descubrimientos (Di María, Monzón, Pareja), dio la sensación que los de Batista en ningún momento estuvieron en riesgo de no asegurarse el metal aureo. No será de extrañar que muchos de estos jugadores formen la base del equipo de cara al Sudáfrica 2010.