Tenis

Algunas consideraciones sobre el circuito masculino

A partir del articulo ¿El mejor de todos los tiempos? publicado en este blog, muchas opiniones diversas se han cruzado acerca de quien es el jugador de tenis que se ha destacado más del resto a lo largo de la historia de este deporte. Sin embargo, para llegar a esa conclusión primero hay que hacer algunas consideraciones sobre el deporte en sí, particularmente en el circuito de varones, cuestionandonos sobre cuales han sido los escenarios donde los grandes jugadores de toda la historia se han consagrado. A continuación algunos aspectos considerados y su correspondiente análisis.

El tenis, un deporte individual: no cabe duda alguna que el tenis es uno de los deportes donde el jugador se vale solamente de si mismo, más allá de los complementos necesarios para triunfar en el alto rendimiento deportivo: equipamiento deportivo, un cuerpo técnico (entrenador, médico, fisioterapeuta, masajista, etc.), auspiciantes (recordemos que el circuito se juega en todo el mundo y son varios los viajes a afrontar por cada tenista, ergo son varios los gastos). A diferencia de un deporte como el basket o el fútbol, es una sola la cabeza que emana pensamientos a lo largo del juego y es una sola la fortaleza psíquica que puede sostener o derrumbar a un jugador ante situaciones comprometedoras dentro de un partido. En el deporte grupal, las bajas anímicas dentro de un juego pueden ser llevadas adelante por el apoyo de los compañeros. Aquí radica la importancia de destacar que los buenos tenístas, los verdaderos consagrados, no son aquellos que han podido llegar a ganar un Grand slam o que pudieron alcanzar el tope del ranking coronandose como número 1. Los grandes tenistas son los que han sabido mantener su nivel de forma pareja a lo largo de toda su carrera minimizando los altibajos y manteniendo una regularidad en su rendimiento y su estilo. Existen y existirán miles de casos de jugadores que de la noche a la mañana abrazaron el éxito, aunque de manera momentanea, para luego volver a ser un número elevado en el fondo del ranking. Algunos ejemplos: Guillermo Coria (en la cima de su carrrera no pudo sobrellevar los nervios de la final de Roland Garros ’04 y a partir de mediados de 2005 comenzó una vertiginosa caida en el ranking que nunca pudo levantar y que finalizó con su retiro prematuro hace tan solo semanas) o Martin Verkerk (un pico de rendimiento lo llevó a disputar la final de Roland Garros 2003 donde perdió ante Juan Carlos Ferrero e integró por algunas semanas el Top-20, pero su descenso fue igual o más rapido que su súbita escalada en el ranking).

Sobre cualquier superficie: también es valido pensar que, siendo el tenis un deporte que varía de superficie en la que se juega, un gran tenista es aquel que logra un rendimiento bueno y parejo en todas las superficies. A lo largo de la historia no han abundado esta clase de tenístas. Pensemos en los dos tenistas más consagrados del momento: Federer y Nadal. Hasta a le edición de Wimbledon del año pasado parecía existir un pacto en el cual el suizo era dueño de todos los torneos a jugarse en cesped, el español se quedaría con los torneos sobre tierra batida y los que se jugaran sobre superficie dura serían mitad para cada uno. Federer parecía no encontrar el rumbo sobre arcilla y Nadal veía sus sueños de consagración en la capital del tenis eclipsados ante el suizo que desde 2003 no dejaba vacante la corona. Si establecemos el 2003 como el año de despegue de Federer y finales de 2004 como el de Nadal, tuvieron que pasar casi 5 años para que el español pudiera ganar un Grand slam que no se jugara sobre arcilla y el suizo recien este año pudo coronarse en un torneo grande que se juege sobre una superficie lenta. Inclusive el “desafío de las superficies” (un partido de exhibición jugado en un court que estaba compuesto por una mitad de cesped y otra mitad de arcilla) fue un reñido duelo donde cada uno rendía más dependiendo del lado de la cancha de donde jugaran. Sampras, McEnroe y Connors fueron grandes jugadores, campeones y números 1 indiscutidos. Sin embargo tuvieron como asignatura pendiente consagrarse en Roland Garros, la cita máxima sobre arcilla. Lendl y  Vilas son el contraejemplo, dos campeones del abierto francés que no pudieron consagrarse en Wimbledon. Manuel Santana, Björn Borg  y Rod Laver (entre otros) son algunos de los que triunfaron en ambos torneos, por ende en ambas superficies. Se destaca sobre todo el desempeño del sueco que logró capitalizar 6 triunfos en Paris y 5 en Wimbledon.

Un jugador, una época, una raqueta: el paso del tiempo es una variable a tener en cuenta. No es lo mismo el tenis ahora que hace 20 años y ni hablar hace 40. ¿Es posible decir que Federer es mejor tenista que Laver? La comparación sería al menos injusta si se tiene en cuenta que hoy por hoy los tenistas ganan mucho más dinero, el sistema del ranking es otro y los torneos han cambiado de superficies y de sedes. Sin embargo, el cambio más radical en el tenis es, a criterio propio, el que se vivió con el cambio de las raquetas de cuerpo de madera: en 1967 el jugador Arthur Ashe diseña una raqueta de acero a la que le seguirán la raqueta de aluminio de los años ’70, luego reemplazada por la de grafito que sería después suplantada por la de fibra de carbono. En tanto las cuerdas fabricadas con tripas dejaron lugar a los materiales sintéticos como el nylon. Y si bien la seguidilla de materiales con la que se fabricaron las raquetas de tenis a primera impresión no es más que una enumeración vana, no es lo mismo jugar al tenis con una vieja raqueta de cabeza redonda de madera que con una ovalada, de marco ancho y cabeza grande. En esencia, el elemento fundamental del tenista, la raqueta, ha cambiado muchísimo e inexorablemente también lo ha hecho el deporte: no es arbitrario que los registros de los saques más rápidos sean muy contemporaneos ya que el cambio de raquetas permitió, entre otras cosas, imprimirle mayor velocidad a los golpes, sobre todo al saque.

Estos son algunos elementos de análisis a tener en cuenta para entender si es valida la pregunta “¿existe un mejor jugador de tenis de TODOS los tiempos?”. Evidentemente hay que relativizar la pregunta a cada contexto histórico y no consagrar a uno sobre otro por más que su vitrina tenga más trofeos grandes que la de otro.