Tenis

Acerca del cesped

Grass Texture

El cesped es una superficie tradicional en el circuito profesional de tenis de la ATP, sin embargo ha sido relegado en los últimos años a unos pocos torneos entre los que se encuentra el Grand slam de Wimbledon y los campeonatos menores que lo anteceden (Eastbourne, Halle, ‘S-Hertogenbosch-S y Londres). Es que jugar sobre cesped es muy difente a jugar sobre cemento o sobre tierra batida y exige una adaptación muy difente para los jugadores. Aquí algunas de las consideraciones más importante acerca del juego sobre hierba.

Superficie rápida, pero irregular: el calendario de la ATP deja en claro cuales son las superficies sobre las que más se juega: la mayoría de los torneos se disputa en canchas duras (cemento y variantes de carpeta), una porción más pequeña (aunque no tanto) sobre tierra batida y una ínfima cantidad de campeonatos se disputan sobre cesped. La carpeta es una superficie dura, rápida y regular. Es decir que su rigidez admite desplazamientos donde el jugador no resbala (siendo este un factor de varias lesiones para muchos jugadores por las frenadas bruscas), la textura fomenta la velocidad del juego con piques que no le quitan rapidez a la bola y la regularidad del suelo no permite que la pelota altere su recorrido luego de rebotar.
En tanto la arcilla es una superficie blanda, lenta e irregular: el juego es más lento debido a que el polvo de ladrillo absorbe parte de la velocidad de las bolas en juego y las imperfecciones del terreno hacen que de vez en cuando el curso del balón se vea alterado ligeramente. Además, los jugadores cuentan con la posibilidad de resbalar facilmente sobre esta superficie pudiendo calcular con precisión la distancia a recorrer con las frenadas.
En cambio el cesped es una superficie bastante extraña para quien está acostumbrado al cemento o a la arcilla: es irregular, rápido y resbaladizo. El cuidado del campo de juego es fundamental ya que muchas veces el natural desarrollo del deporte hace que los sectores de las lineas de base de las canchas estén bastante desprovistas de hierba por los constantes pisotones de los jugadores, aumentando la irregularidad de la superficie. Además el deslizamiento sobre el cesped es bastante más brusco que sobre la arcilla: si bien los fabricantes de calzado hacen su esfuerzo por desarrollar zapatillas que se adapten más al juego y den más control al juego de piernas de los tenistas, cuesta muchísimo adaptarse a la superficie y muchas veces los jugadores caen al suelo o siguen de largo por la calidad del suelo herboso. Sin embargo el cesped plantea un juego rápido: el pique de la pelota sobre hierba no le quita demasiada velocidad. Por eso generalmente los jugadores que mejor se desempeñan sobre carpeta suelen adaptarse más facilmente al cesped.

Cuestión de golpes: la irregularidad y la velocidad de la superficie limitan el juego. Es necesario tener más control sobre los golpes y desplazamientos. El efecto de top-spin (cepillar la pelota con la raqueta para que describa una parabola con la cual desarrolle mayor velocidad) se ve amenazado sobre esta superficie: el cesped es más propicio a los golpes planos, aunque los drop-shots (golpes que cortan la pelota para dejarla cerca de la red y con poca altura) también resultan efectivos en la hierba al igual que los approachs (golpes que exigen al rival para poder avanzar sobre la red a volear) con slice . En cuanto a los saques, la rapidez de la superficie favorece el incremento de los aces con respecto a otros suelos más lentos.

Cuestión de elite: Wimbledon es el mayor de los torneos. No arbitrariamente el All England Tennis and Croquet Club es conocido como “la catedral del tenis”. La superficie contribuye en parte a darle este status al torneo dado que se trata de un suelo que requiere extremo cuidado y está vinculado a las familias tradicionales de Londres. Históricamente quienes se han consagrado en Wimbledon han sido (en su mayoría) tenistas que ocupaban el número 1 del ranking o que estaban por llegar a la cima del mismo. Es dificil encontrar un campeón de Wimbledon que haya sorprendido viniendo desde atrás como sucede en ocasiones en otros Grand slams: en 2002 Albert Costa gana Roland Garros arrancando el torneo en la posición 22 del ranking y en 2004 Gastón Gaudio hace lo mismo como número 44. Es por eso que el torneo generalmente no presenta sorpresas entre sus campeones: de hecho en las últimas 6 ediciones hubo apenas 2 campeones (Federer en 5 oportunidades y Nadal en 1).

Como verán el cesped es una superficie muy particular que permite un juego bien diferente al que propicia la arcilla y la carpeta y que, debido al extremo cuidado que exige, limita el calendario a unos pocos torneos que se disputan sobre este terreno.